¿Por qué se revenden tan a menudo los modelos 3D gratuitos? Análisis del modelo económico de las plataformas de descarga

El intercambio de archivos STL ha desempeñado un papel fundamental en la democratización de la impresión 3D. Plataformas como Thingiverse, Cults3D, Printables, MakerWorld, MyMiniFactory o Thangs permiten hoy en día a millones de usuarios acceder a un amplio catálogo de creaciones.

Este modelo de difusión ha fomentado la innovación, ha acelerado el intercambio de conocimientos y ha permitido a muchos diseñadores dar a conocer su trabajo. Pero a medida que la impresión 3D se convierte en un auténtico medio de producción, surgen nuevas cuestiones.

¿Por qué hay tantos objetos impresos que se comercializan a partir de modelos que inicialmente se distribuían de forma gratuita?
¿Por qué algunos diseñadores están abandonando poco a poco el intercambio libre?
¿Por qué los modelos funcionales se ofrecen cada vez más a menudo bajo licencia comercial en lugar de como descarga gratuita?

Estos cambios no son fruto del azar. Son consecuencia directa de los modelos económicos que estructuran actualmente el ecosistema de la impresión 3D.


Lo primero que hay que aclarar es el papel de los distintos actores. Una plataforma de descargas no suele tener como objetivo el diseño de modelos 3D.
Su trabajo consiste en:

  • alojar archivos digitales; ;
  • asegurarse de que los archivos no
  • organizar su difusión; ;
  • poner en contacto a los diseñadores y los usuarios; ;
  • velar por el cumplimiento de las leyes (fiscalidad,
  • garantizar las transacciones cuando se comercialicen los modelos.

Por lo tanto, su actividad es comparable a la de un mercado especializado.

El diseñador, por su parte, se encarga de todo el trabajo creativo:

  • análisis de las necesidades; ;
  • diseño; ;
  • creación de prototipos; ;
  • ensayos; ;
  • mejoras; ;
  • documentación.

Esta distinción explica por qué la calidad de un modelo depende, ante todo, del propio diseñador.


Todos los actores del sector de la impresión 3D persiguen objetivos perfectamente legítimos. Simplemente, no generan el mismo valor… ni obtienen sus ingresos de la misma manera.

ActorLo que producePrincipales fuentes de ingresos
PlataformaUna infraestructura dedicada a la difusión, la investigación y la creación de contactosComisiones por ventas, suscripciones, publicidad, colaboraciones, promoción de productos o servicios, desarrollo de su ecosistema
DiseñadorModelos 3D, experiencia técnica y trabajo de desarrolloVenta de modelos, licencias de explotación, servicios de diseño o de creación de prototipos
UsuarioLa fabricación del objetoUso personal o actividad profesional

Esta diferencia es fundamental para comprender el funcionamiento del mercado.

El éxito de una plataforma se mide principalmente por el tamaño de su catálogo, el volumen de visitantes, el número de descargas, las interacciones generadas y la capacidad de fidelizar a su comunidad.
Cuantos más creadores publiquen y más usuarios descarguen, más aumentará la visibilidad y el atractivo de la plataforma. Dependiendo del caso, esta audiencia puede sustentar diferentes modelos económicos: comisiones por ventas, suscripciones, espacios publicitarios, colaboraciones comerciales o la promoción de productos y servicios pertenecientes a su propio ecosistema.

Algunas plataformas van incluso más allá al integrar toda su cadena de valor. Es el caso, por ejemplo, de MakerWorld, que forma parte de un ecosistema que incluye impresoras 3D, un slicer propio, filamentos, piezas de recambio y accesorios. La plataforma de descargas se convierte así en una herramienta natural para promocionar este entorno integral.

El diseñador independiente, por su parte, no suele disponer de estas fuentes de ingresos. .

En la mayoría de los casos, su trabajo se remunera únicamente mediante la venta de sus diseños, de licencias de explotación o de servicios directamente relacionados con su actividad de diseño.

En otras palabras, cuando el diseñador dedica cien horas a desarrollar un equipo funcional, no obtiene ingresos publicitarios, ni se beneficia de colaboraciones industriales ni del crecimiento de un ecosistema de software o hardware.

Su único activo es la calidad de su trabajo. Esta diferencia explica por qué los intereses no siempre coinciden plenamente. Una plataforma tiene, naturalmente, interés en fomentar la publicación del mayor número posible de modelos para enriquecer su catálogo y ampliar su público. El diseñador, por el contrario, suele tener interés en publicar menos, pero mejor.

Para él, cada modelo pone directamente en juego su reputación técnica.


Las plataformas destacan principalmente:

  • las descargas; ;
  • las ventas; ;
  • las evaluaciones; ;
  • los comentarios; ;
  • las interacciones.

Estos indicadores miden la popularidad.

No proporcionan información sobre:

  • la competencia de los diseñadores
  • el origen real del archivo y el objetivo de su difusión
  • el número de prototipos fabricados; ;
  • las pruebas en condiciones reales; ;
  • la duración del desarrollo; ;
  • la resistencia mecánica; ;
  • la calidad del diseño.

Un modelo puede hacerse viral sin que se haya utilizado nunca para otra cosa que no sea una fotografía.
Por el contrario, un equipo funcional, innovador y de alto rendimiento puede pasar, en ocasiones, relativamente desapercibido.


Cuando se publica un archivo STL de forma gratuita, se puede reproducir de forma ilimitada de inmediato. Su difusión es mundial.

El autor conserva, naturalmente, sus derechos de autor, pero el control efectivo del uso de su obra se vuelve extremadamente difícil y se le escapa por completo.

En la práctica, es habitual encontrar objetos impresos a la venta en diferentes plataformas de comercio electrónico, a pesar de que su modelo original se había difundido bajo una licencia que prohibía cualquier uso comercial. Son muchos los diseñadores que indican que, para comercializar sus modelos gratuitos, los usuarios deben adquirir una licencia. Es ingenuo creer que una simple frase escondida en una descripción que rara vez leen los usuarios que descargan de forma compulsiva protegerá la propiedad intelectual y un modelo 3D del plagio.

El problema no es tanto jurídico como material.

Identificar cada uso ilícito supone una labor de vigilancia imposible de asumir, tanto para un creador independiente… como para las plataformas que los alojan.


Las licencias Creative Commons constituyen una herramienta extraordinaria para regular el intercambio de obras digitales. Permiten, entre otras cosas, autorizar o prohibir determinadas formas de reutilización. Sin embargo, nunca han tenido como objetivo supervisar los usos.

Una licencia no controla Internet, sino que únicamente define los derechos concedidos.

Su cumplimiento depende, en última instancia, únicamente de la buena fe de los usuarios… o de los medios que el creador esté dispuesto a emplear para hacer valer sus derechos.


A veces resulta difícil establecer la frontera entre el uso privado y el uso profesional.

Algunos ejemplos ilustran esta complejidad:

  • un artesano por cuenta propia imprime un modelo para un cliente; ;
  • una empresa incorpora una pieza impresa en un equipo que comercializa; ;
  • un técnico cobra por imprimir un modelo descargado gratuitamente;
  • Un fablab realiza una pequeña serie para una asociación o para un particular
  • Un profesional registrado como particular en una plataforma con requisitos mínimos de acceso descarga modelos 3D gratuitos para revenderlos.
  • Un profesional modifica un detalle insignificante de un modelo 3D ya existente y, a continuación, reivindica la anterioridad de dicha creación.
  • Un diseñador permite que se realicen modificaciones en su archivo 3D gratuito y, a continuación, observa con incredulidad el éxito de su propio modelo, optimizado por un ingenioso profesional.
  • ...

Todas estas situaciones plantean cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual que no siempre encuentran una respuesta clara en las licencias que ofrecen las plataformas.

Esta ambigüedad rara vez beneficia al diseñador.


La financiación mediante suscripción, popularizada sobre todo por Patreon, se basa en una lógica sencilla: ofrecer contenidos nuevos de forma regular para fidelizar a los suscriptores. Este modelo resulta especialmente adecuado para los creadores cuya producción es continua: ilustradores, videógrafos, desarrolladores o diseñadores de figuras.

Los equipamientos funcionales siguen una lógica diferente.

Su desarrollo puede requerir varias semanas, a veces incluso varios meses, de investigación, creación de prototipos y pruebas. Por lo tanto, el ritmo de publicación no depende de un calendario editorial, sino del tiempo necesario para alcanzar el nivel de calidad esperado.

Esta temporalidad es difícilmente compatible con un modelo de suscripción que fomenta una producción regular.

Además, el mísero coste de una suscripción nunca cubrirá el valor de uso real de una herramienta funcional.


A medida que la impresión 3D va madurando, se observa una evolución. Algunos diseñadores ya no consideran el archivo STL como un simple contenido digital, sino como el resultado final de un auténtico proceso de desarrollo de producto. Desde este punto de vista, el valor del modelo ya no reside únicamente en su geometría.

Reside en:

  • los conocimientos aplicados; ;
  • el tiempo de diseño; ;
  • los prototipos realizados; ;
  • las pruebas; ;
  • las correcciones sucesivas; ;
  • la documentación; ;
  • la experiencia adquirida.

El archivo STL pasa a ser, por tanto, comparable al plano industrial de un producto.


Esa es precisamente la razón de ser de ApiObi. Nuestro objetivo no es crear el catálogo más extenso, sino publicar equipos funcionales, cada uno de cuyos modelos ha sido diseñado, impreso, utilizado y validado antes de su publicación en línea.

Este enfoque lleva, naturalmente, a publicar menos novedades, pero muchas más explicaciones.

A cambio, permite dedicar más tiempo a cada proyecto de desarrollo.

En ApiObi, un archivo STL nunca se considera una simple descarga. Representa el resultado de un proceso de diseño comparable al de un producto industrial, adaptado a las posibilidades que ofrece la impresión 3D para el gran público.


El ecosistema de la impresión 3D se basa hoy en día en varios modelos económicos complementarios.
Las plataformas de descarga facilitan el acceso a los archivos.
Las comunidades fomentan el intercambio de conocimientos.
Los diseñadores desarrollan los modelos.
Los usuarios los fabrican con total libertad.

A medida que los objetos impresos se convierten en auténticos dispositivos funcionales, la cuestión de su diseño cobra cada vez más importancia y el valor de un modelo ya no puede evaluarse únicamente en función de su precio o del número de descargas. Ahora depende de la calidad del trabajo de desarrollo previo.

Es esta convicción la que guía cada una de las creaciones que ofrece ApiObi: considerar el modelo 3D no como un simple archivo digital, sino como el resultado de un proceso completo de diseño, creación de prototipos y validación en condiciones reales.


Las plataformas se nutren de la economía de la atención.
Los diseñadores viven de la economía de la competencia.


M@t | apiobi
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